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MUSEO DE LA CIENCIA

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Espectroscopio

Finalidad

Separar la luz visible policromática  en las  distintas radiaciones electromagnéticas que la componen, ordenadas según su frecuencia.

Descripción

Sus componentes básicos son un prisma de vidrio y tres anteojos. Uno de ellos lleva incorporada una rendija de anchura regulable, otro una escala graduada y el tercero puede desplazarse en el plano horizontal. El prisma se sitúa en la zona central del aparato y va protegido de la luz exterior por una carcasa con tres orificios. El conjunto se apoya sobre un trípode.
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Funcionamiento

La luz, procedente de la fuente luminosa que queremos estudiar, se hace pasar por la rendija del primer anteojo y, mediante la lente situada en su interior, se enfoca en el prisma. La velocidad de propagación, a través del vidrio del que está compuesto este, es distinta para cada una de las radiaciones electromagnéticas constituyentes del haz luminoso, por lo que se refractan con distintos ángulos. En consecuencia, salen del prisma separadas de acuerdo con sus diferentes frecuencias.

Si ahora  observamos la luz que emerge del prisma mediante el tercer anteojo, veremos un conjunto de franjas coloreadas (imágenes de la rendija), que constituyen el llamado “espectro” de la radiación incidente. En él pueden aparecer determinadas líneas de color sobre fondo negro (espectro de emisión) o líneas negras sobre fondo coloreado (espectro de absorción), cuya posición y anchura se puede medir empleando una escala graduada. Esta se encuentra grabada en el segundo anteojo, pero se proyecta sobre el prisma y aparece superpuesta al espectro que estamos estudiando.

Historia

La descomposición de la luz al pasar por un prisma fue estudiada por primera vez por Newton, pero la aplicación de este fenómeno cómo técnica  de análisis químico y la  construcción del primer espectroscopio de prisma, en 1859, se deben a los alemanes  Gustav Kirchhoff y Robert Bunsen

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